sábado, 15 de febrero de 2014

Morning Phase - Beck

7.9
(Capitol/EMI)
Alt-folk

Aunque casi cualquiera reconoce la importancia y la calidad que Beck expresó a mediados de los noventas con Odelay, indudablemente su disco más relevante a la fecha, no hay mucha unidad en el mundo del periodismo musical respecto a Beck.

   Si a caso, el último álbum que ha aspirado a generar una unidad de opiniones fue su lanzamiento de hace ya 12 largos años, Sea Change. Curiosamente, después de tanto tiempo, Beck arremete tras 6 años de ausencia justamente con la continuación de aquel disco. En este caso, el nombre de la secuela es Morning Phase.

   Cabe aclarar que aunque no es una secuencia en concepto, la semejanza de la portada, las declaraciones del mismo Beck y las reminiscencias sonoras no dejan más que sospecharlo y considerarlo de ese modo.

   El álbum es sólido como conjunto, puesto que son canciones que se complementan de buena manera y como un todo, además de incluir temas disfrutables como 'Country Town' o 'Heart Is A Drum' que es la mejor pieza del disco. También es fácil remarcar los muchos momentos instrumentales distribuidos a través de Morning Phase.

   Tras escuchar el álbum en su totalidad queda la impresión de que estamos presenciando un momento importante en la vida de Beck, en especial por ser una especie de reconciliación después de todo el sufrimiento de Sea Change. Sin embargo en su carrera musical me parece que termina por ser básicamente neutro, pues no aporta nada significativo y recuerda demasiado a su precuela, por lo que no es precisamente un ejemplo de creatividad.


D

St. Vincent - St. Vincent

8.4
(Universal)
Pop Alternativo

Desde hace cierto tiempo siento una atracción real por Annie Clark de St. Vincent, cuestión que para mi no requiere una explicación que vaya más allá de la portada de su primer álbum, Marry Me. Eso sin considerar su gusto y habilidad para el fútbol y sus colaboraciones con artistas como Sufjan Stevens o David Byrne, aunque claro que me asusta verla en este nuevo álbum con el pelo blanco y vestida como la emperatriz del mal.

   Si he de ser claro, me gustaría declarar que considero a St. Vincent un proyecto de pop que ha sido muy trascendente desde el momento en el que apareció y hasta el día de hoy. Habrá quien, como yo, piense que esta es una cuestión dificilmente refutable,y también aquellos que estarán en un desacuerdo rotundo y total. Sus detractores, sin embargo, parecen ignorar, simplemente, la música. 

   Como excéntrica de la música pop se puede ver a Annie Clark como una figura pretenciosa y en el fondo futil, pero la música que la respalda está ahí y esa prueba es más complicada de refutar. Tomemos como ejemplo 'Cruel', de su pasado álbum, y se dilucidará cuan único es su sonido, una mezcla de broken beat, con jazz, toques reales de clacisismo, pop, letra socialmente trascendente y un toque indie único al cual nunca le falta una personalidad sorprendente que respalde sus excelentes vocales

   Respecto a su último lanzamiento, Love This Giant, en el cual colaboró con David Byrne, pensé en un principio que el sonido genial que lo caracterizaba provenía de la mente de éste último, pero tras escuchar el nuevo álbum homónimo de St. Vincent me quedo con muchas dudas.

   St. Vincent es un álbum de 11 canciones con momentos relativamente débiles, como 'Digital Witness' o 'Every Tear Disappears'. En ese sentido no es un álbum perfectamente sólido, que de cualquier forma pondría a cualquier crítico en complicaciones gracias a incluir también temas geniales como 'Birth In Reverse', 'Prince Johnny', 'I Prefer Your Love' y 'Severed Cross Fingers'.

   En general se podría decir que el álbum es sobresaliente por su descomunal uso del ruido y la distorsión, en una modalidad que solo puede ser producto de la era digital y que, aún cuando no asusta a nadie en el mundo de la vanguardia, es trascendente en el mundo del pop, principalmente considerando que Annie Clark ya está incorporada dentro de una gran disquera como lo es Universal.

   Aquel que crea que St. Vincent no es relevante debe de escuchar 'My Song 5' de Haim, incluida en Days Are Gone, uno de los discos más reverenciados del año anterior. Ese tipo de sonido es descendiente directo de St. Vincent, de nadie más.


martes, 11 de febrero de 2014

Lakeside Obelisk - Archie Pelago

8.3
(Kudos Records)
Jazz, Electrónica, Experimental

Este no es el primer lanzamiento de Archie Pelago, el trio experimental y vanguardista que tiene como epicentro Brooklyn, EUA, puesto que ya habían lanzado más de un par de discos de 12''.

   Sin embargo, habrá que concordar en que tiene una dimensión muy distinta lanzar canciones por separado que ya presentar un proyecto sólido y autónomo como lo es un EP, que aparte de todo se queda a 10 segundos de contar con media hora de duración, por lo que se queda en la raya de tener la duración de varios álbumes de gran envergadura.

   El sonido de esta banda cuenta, honestamente, con momentos poco contundentes que caen en zonas comunes de la música de vanguardia, por más paradójico que eso suene. Entre esos momentos entran los samples de voces hablando con efectos extraños y demás. No obstante, hay también momentos de una riqueza enorme, principalmente aquellos en los que se muestran las habilidades jazzisticas y clásicas de los integrantes, y su exitosa fusión con ritmos profundos similares a los del house, aunque en ocasiones arrítmicos y exuberantes  como los de Squarepusher.

   Sin duda la pieza fundamental del EP es Neighborhood Mefisto, una canción de 9 minutos que saca a relucir todo aquello que tiene el grupo de particular, así como es una culminación de la fusión que intentan construir a partir de la música electrónica, el jazz y las influencias clásicas, incluyendo dentro de esta canción centros de producción, caja de ritmos, sintetizador, violin, cello y saxofón.



D

lunes, 3 de febrero de 2014

Benji - Sun Kil Moon

9.5
(Caldo Verde Records)
Folk, Cantautor, Country

Hace unos pocos meses descargué la discografía entera de Red House Painters después de haber escuchado atentamente solo una canción de su célebre cuarto álbum, Ocean Beach. Curiosamente, ha sido uno de los grupos que más rápidamente he caído en la cuenta de que entrará entre mis favoritos, quizás como en su respectivo tiempo me sucedió con actos muy diferentes como Oasis, Neutral Milk Hotel o Joy Division.

   Lo cierto es que eso me llevó también a explorar los lanzamientos más relevantes de la discografía de Mark Kozelek como Sun Kil Moon que, por supuesto, también llenaron rápidamente mis expectativas considerando que el estilo vocal, musical y lírico está íntima y esencialmente ligado a aquel de su anterior agrupación. Al igual que otros autores como Morrissey o Leonard Cohen, uno puede tener la certeza de que un álbum de Mark Kozelek contará siempre con mínimo una o posiblemente varias ideas interesantes y que valen la pena. No obstante, siendo su discografía una fuertemente unidireccional en varios sentidos, es significativo para mi declarar que Benji me tomó por sorpresa, y puede ser el mejor álbum de toda su trayectoria musical.

   Mientras escuchaba el álbum por segunda ocasión me empecé a construir la idea de que, a pesar de ser un disco tan austero (Mark Kozelek y su guitarra acústica un 70% del tiempo), Benji lo tiene todo, pues funciona a todos los niveles.

   Musicalmente, no se podría decir que el álbum es 'innovador' en el sentido que generalmente se le da a la palabra y, sin embargo, mientras lo escuchaba tuve esa genial sensación de que algo importante está sucediendo a cada momento. En el disco producido por el mismo Kozelek, los arreglos son minimalistas y discretos, pero también son inteligentes a más no poder por su aportación al sentimiento general de la canción, como los teclados en 'Jim Wise'.

   Líricamente hablando, el disco tiene una ambivalencia que es muy importante resaltar. Para empezar Kozelek al fin se desata y saca a la luz al verdadero contador de historias que se escondía detrás de todo el dolor que alimentaba su lírica y la oscuridad de sus canciones, por lo que se expresa mejor que nunca respecto a las experiencias de su niñez y juventud, así como la de gente que tocó su vida en diferentes instancias. Por otro lado, ahora también se genera la importancia de un 'crooner', pues en su narrativa incluye sutilmente sentimientos y experiencias que, más allá de que él lo haya planeado o no, representan a su generación. Ejemplos de ello son 'Pray For Newton', en la que se describe su experiencia respecto al tiroteo de la escuela primaria Sandy Hook en Estados Unidos durante el año 2012; igualmente una canción en la que describe la primera vez que vio la película de Led Zeppelin, The Song Remains The Same.

   Benji resulta en un álbum que circunda alrededor de la muerte por más de una hora de duración: hermoso, inteligente, sensible y relevante a cada instante.




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After The Disco - Broken Bells

7.8
(Columbia)
Electro-pop, Indie-pop

James Mercer es una figura muy interesante en el mundo del indie de los últimos 15 o 10 años. No por que sea precisamente el tipo de hombre con un grado intenso de declaraciones públicas, ya sea sociales o críticas, así como tampoco es controversial en ningún sentido. Sin embargo, es la personalidad detrás de uno de los proyectos más literalmente amables de la escena del indie-pop, un grupo que no se ha cansado de brindar en cada entrega canciones llenas de ternura, emoción, diversión y/o nostalgia. Sumado a lo anterior, cabe aclarar que, aún cuando no es una de las mejores o más importantes de las últimas dos décadas, su discografía es pulcra y selecta, ya que no han presentado realmente ningún mal álbum.

   Brian Burton (conocido como Danger Mouse), por otro lado, es un excéntrico productor de varios pesos pesados de la música alternativa e incluso, eventualmente, de artistas mainstream del mercado pop anglosajón. Entre estos vale la pena mencionar a músicos tan variados como John Cale, The Black Keys y Nelly Furtado. Suele darle a los discos un toque distintivo a través de distintos pasajes, por lo general incorporando sonidos experimentales o característicos de la escena alternativa.

   Estas dos personalidades son las que componen Broken Bells, una agrupación que sorprendió mucho con su integración hace aproximadamente cuatro años.

   Después de lanzar su álbum homónimo en el año 2010, esta dupla regresa este 2014 para lanzar After The Disco. Nos encontramos entonces con un disco ecléctico de corta duración, no termina de ser conciso pero que indudablemente contiene varios momentos muy emocionantes. Como era de esperarse, las melodías generadas por Mercer son pegajosas, bellas y entretenidas en grandes niveles, y la producción Burton es dinámica y polifacética. El resultado final no es el mejor escenario imaginable y, sin embargo, es disfrutable, quizás demasiado.


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