8.0 (Tru Thoughts) World Music, Jazz Quantic es un proyecto del música internacional que surge de la mente del productor electrónico y música inglés de jazz llamado Will Holland. Éste es solo uno de tantos proyectos en los cuales Holland aparece dándole a la música dance del panorama internacional una apertura y difusión bastante importante y, en mi opinión, este es quizás su mejor disco al momento. La verdad si genera bastante intriga el hecho de que un músico inglés, en especial por su fama como gente fría y seria (que es cierto en general he de aceptar), decida abordar este tipo de música. Enlistaré debajo la región o estilo que representa cada una de las canciones de éste disco exageradamente ecléctico. 1. Magnética - Free Jazz y Funk 2. You Will Return - Disco y Tropical 3. Descarga Cuántica - Cubana 4. Duvido - Africana 5. Arada - Árabe y Oriental 6. La Plata - Centroamericana y Cubana 7. Sol Clap - Free Jazz y Tropical 8. Spark It - Reggae 9. Caruru - Bossa Nova 10. La Callejera - Guaracha 11. Muévelo Negro - Africana/Centroamericana 12. Aguas de Sorongo - Bossa Nova 13. Painting Silhouttes - Indie En parte esta gran variedad de estilos se logra gracias al hecho de que Holland colabora con una gran cantidad de músicos, entre ellos varios bastante famosos en sus respectivos paises, como serían el colombiano Anibal Velázquez o la brasileña Iara Renno. Al final Magnética es más un disco extraño, exótico, casi de colección, de lo que es un buen disco en el sentido estricto. Sin embargo, nadie le quita el hecho de que escucharlo es un gran deleite.
8.5 (Captured Tracks) Punk, Hardcore Esta será la primera vez que menciono aquí en mi blog que tengo una banda. De hecho, tengo una banda. Lo menciono por que este álbum me hizo preguntarme que opinión le merecería a mis allegados si nos dedicáramos a hacer este tipo de música, y deduje que muuuy probablemente nos considerarían una desgracia en sus vidas, mínimo la mayoría de ellos. Sin embargo, siempre es bueno imaginar (o simplemente deducir) en este tipo de casos, que los músicos que pertenecen a agrupaciones como Perfect Pussy, que desde su nombre ya es sumamente desafiante, tienen tías, primos, padres, hermanos y, sobre todo, abuelitas. Nadie puede afirmar que eso en si mismo es algo menos que un mérito. Como dato curioso, Perfect Pussy emergió como una banda artificial que fue creada para la aparición en una película que realmente nunca llego a conseguir ninguna fama. Sin embargo, la cantante que fue contratada para interpretar a la frontman de dicha banda, Meredith Graves, decidió continuar con dicho proyecto llamando a los ex integrantes de su antigua agrupación neoyorkina, Shoppers. Lo que hace relevante a este disco es que es de los más rudos y escandalosos que se hayan escuchado en un tiempo, quizás junto con los de Fucked Up, pero con una onda que recuerda incluso a distintas etapas de los Boredoms, principalmente porque no todo aquí es punk, también hay hardcore y noise con tintes experimentales. Parte de la alegada magia del disco es su producción verdaderamente lo-fi y supongo que amateur, que provoca que las letras de la cantante sean bastante dificiles de entender.
9.0 (Secretly Canadian) Rock, Indie, Heartland Rock No es muy común de los críticos de música platicar precisamente respecto a la calificación que le dan a un disco, pues suelen dar la impresión de estar completamente seguros de si mismos. Yo estoy seguro de la calificación que le he puesto a este disco, pero he de admitir que se la pongo como un mínimo, es mínimo un 9. Este álbum es el ejemplo perfecto de la inspiración. Es tan superior a todo lo demás que había lanzado The War On Drugs que verdaderamente asombra, y hace por primera vez que dicho proyecto salga del estatus medio del indie para convertirse en algo mucho mayor. Después de todo, un grupo nunca volverá a ser el mismo cuando lanzó un álbum verdaderamente bueno (y es lo único que basta). No todos podrían imaginar que hoy en día llevar una dieta balanceada de Bruce Springsteen, Bob Dylan, Tom Petty y un poco de Rod Stewart te podría ayudar a hacer uno de los mejores álbumes de 2014. Para que exista el regreso de un estilo siempre son necesarias dos cosas que se atienden recíprocamente: que sea el momento temporal adecuado y que haya bandas que lo retomen. La conjunción de esos dos elementos es justo como se siente Lost In The Dream y, aunque no haya oído a nadie mencionarlo, la euforia que genera este disco es justamente gracias a que dicho retorno se percibe como un susurro, en especial por el gran retratamiento que se le da en este álbum. Adam Granduciel, cabeza y básicamente el solista que está a cargo de The War On Drugs, descarga muchas frustraciones con éste álbum y encuentra un sonido que verdaderamente se debería de apropiar de ahora en adelante. Ya que no todo aquí es heartland rock 70'ro, hay muchísimo de indie y un tanto más de Dream Pop, e incluso se sigue percibiendo una atracción por el ruido de bandas como Mercury Rev o Sonic Youth. Un dato importante es que, a pesar de la cohesión suprema que caracteriza al total de la obra en cuestiones de estilo y producción, las canciones fueron grabadas en más de 7 estudios distintos a lo largo de varios estados en EU, lo cual aumenta hasta cierto punto el mérito del álbum.
8.6 (Olsen Records) Disco, Italo, House Evidentemente, juzgar a un libro por su portada es un acto poco ético y bastante deplorable, que sin embargo le es común a todo el género humano, por más que se rehuya de ello cuanto se quiera. Esto lo digo pidiendo un vistazo a la foto que se presenta al final de la reseña. Él, es Todd Terje, nacido Terje Olsen, y si juzgáramos al libro por su portada podríamos convenir en que es un individuo con una apariencia Marxista-intelectual, que probablemente produce el techno más complicado y experimental imaginable, o cuyas letras buscan expresar la complejidad y problemática del arte y el mundo moderno. Me permito decir que, sin embargo, y por suerte, Todd Terje no es más que un sujeto que busca diversión y que la encuentra solo a través de una notable y destacable obsesión con el sonido y sus derivados. Su música toma elementos en igual medida de Giorgio Moroder, Roxy Music, Kraftwerk o Jean-Michel Jarre, pero conserva siempre un estilo propio, además de que se puede proclamar en muchos aspectos como una evolución de un género como el disco que, a pesar del repudio de muchos, se caracterizó por la innovación en la producción musical y, particularmente, electrónica.
Este es el primer álbum en largo que presenta Olsen después de haber lanzado un par de EPs en años anteriores. Lo cierto, es que It's Album Time resulta un escaparate perfecto para representar todas las influencias que ejercen su poder sobre la mente de Todd Terje. It's Album Time se caracteriza principalmente por su eclecticismo, ya que lo mismo contiene canciones de corte tropical como 'Svensk Sas' y 'Strandbar', como disco puro, 'Delorean Dynamite', innovadoras e indefinibles como 'Alfonso Muskedunder' o baladas como 'Johnny And Mary', la única canción cantada, en donde colabora Bryan Ferry, haciéndonos preguntar lo grandioso que sería un disco de Todd Terje lleno de canciones convencionales. Escandinavia (de donde proviene Olsen, puesto que es Sueco) parece ser un lugar de contrastes asombrosos e impensables, y no solo haciendo alusión a aquellos cambios increíbles que se dan en los paisajes de verano a invierno. Los contrastes en la música son especialmente remarcables, puesto que lo mismo existen las bandas más oscuras y frías del planeta, como Tenhi o Ulver, que solistas de influencia cálida y latina como la tienen Jens Lekman o el mismo Todd Terje.
8.3 (Easy Sound) Dream Pop, Neo-Psicodelia En mi caso, es curioso como suelo relacionarme mucho más profundamente con una banda desde el momento en el que tengo alguna experiencia curiosa al comprar sus álbumes. Tal es el caso de Papercuts, de quien compré en alguna ocasión el que es mi disco favorito de ellos You Can Have What You Want. Lo curioso fue que lo encontré al asombrosamente módico precio de 30 pesos en una plaza comercial a la cual no era nada frecuente que frecuentara. De cualquier modo dicha opinión no solo es propia, muchos ven ese disco como el mejor de Papercuts aún hoy en día. Papercuts es la banda o, mejor dicho, el proyecto de un solo hombre, Robert Quever. Desde el año 2004 este proyecto a lanzado cinco álbumes en largo incluyendo el que en esta ocasión será reseñado y, aunque todos han tenido una recepción positiva por parte de la crítica, lo cierto es que ninguno se ha convertido en un clásico o algo por el estilo. Digamos que es uno de las agrupaciones que sin duda le aportan al mundo de la música independiente, pero difícilmente la definen. Por otro lado, Papercuts ha tenido siempre un estilo muy definido, el cual ha refinado a través de los álbumes. La diferencia es que en éste, Life Among The Savages, que toma su nombre de una novela de mitad del siglo pasado, la instrumentación y los arreglos musicales parecen más orquestrales, más elavorados. Dicho factor le atribuye realmente una dimensión muy agradable a este nuevo álbum de Papercuts. Finalmente, Life Among The Savages, mantiene características que le son comunes a cualquier álbum que viene de la mente de Robert Quever: Grandes melodías, un wall of sound nebuloso y psicodelia desbordando por doquier.